Un móvil vibra

ASUNCIÓN CABELLO LÓPEZ

Sofía oye pasos. Un móvil vibra. Voz apagada suena en la oscuridad del salón: «... sí, ya lo sé, pero las circunstancias han cambiado... no olvido nuestro acuerdo, pero no quiere por lo privado, está empeñada en ir al Materno...no insista...».
-¿Con quién hablas?
Él se vuelve.
-¿Qué haces ahí? -El móvil cae al suelo.
-¿Dónde está mi niño?
-¿Qué niño?
-Mi primer hijo.
-Murió, ¿recuerdas?
-¡¿Lo vendiste?!
-¿Qué dices, amor?
La penumbra los envuelve, las caras no se ven, los hechos cobran forma.
-Dos años rezando a una urna vacía -la nueva vida patea desde dentro-. Pediste que me durmieran. ¡¿Cuánto te dieron por él?!
-Nada.
-¡¿Cuánto?! -le abofetea ambas mejillas.
-También era mi hijo -sujeta dedos inflados de lluvia preñada.
-¡¿Cuántos niños tengo que parir para saldar tus deudas?!
-Dejé el póker hace tiempo, ¡créeme!
Un charco de agua anega los pies de Sofía.