Lástimas y penas

Anabel Díaz

-Era un gran tipo; un alienígena como Dios manda.
-Sí que lo era, y listo, cariñoso, sociable, atento...
-¡Y qué bien hablaba!
-A mí me convenció desde el principio.
-A mí también; lástima que haya destruido a toda la humanidad.
-Tampoco seamos exageradas, a toda, toda, no; quedamos nosotras dos.
-Es verdad; quedamos nosotras para repoblar la especie.
-¡Lástima que supiera tan poco sobre reproducción humanoide! 
-Sí, eso sí que es una triste pena.