Un destino lejano

M. Gutiérrez

Las hojas secas del jardín abandonado y un estanque albergando una cuarta de agua de las últimas lluvias, reciben al visitante.
La puerta y las ventanas de la casa se encuentran tapiadas. El visitante huye de los recuerdos, se dirige a la estación y sube al tren con premura.
El revisor le pregunta si ha pagado. Piensa responderle que seis años y un día mientras le abona en silencio el importe del billete al destino más lejano.