No hay perdón

elena carrasco

-¡Pide perdón!
El silencio nos estrujó hasta que no quedaron excusas.
-Estoy enamorado.
Entre ambos se sentaron en el sofá los mensajes a escondidas y el deseo sin reprimir. Todo vale si estás enamorado, no hay ética ni promesas. Se derrite hasta desaparecer nuestro compromiso, mirándonos con asombro. Es el amor que entra en guerra santa y lo arrasa todo, pero es a otra a la que nombra.
-¿Te irás?- dije en voz tan baja que dudé de haberlo pronunciado.
-No, ella no me quiere.
Puedo jurar que el aire se volvió tan espeso que no pude respirarlo.