Nada claro

teresa reina

El cuadro se ve torcido. Lo toco con cuidado una y otra vez desplazándolo milimétricamente de izquierda a derecha; el ahora detestado gotelé de la pared parece no asumirlo en su rectitud de marco.
También podría ser la posición del clavo, pienso mientras observo la mirada de la joven del dibujo, que se hunde cada vez más en sí misma, en su propio vientre curvo, abultado y terso.