Mano adolescente

ASUNCIÓN CABELLO LÓPEZ

Una mano adolescente apaga el televisor. La madre, desde el sofá, desvía la mirada hacia el hijo:
-¿Qué pasa, Jacinto?
-Dejo el baloncesto, mamá.
-¿Otra vez con eso? Ya lo hablamos y dijiste que seguirías. Además, acabas de estrenar el último modelo Nike. ¿Qué quieres ahora?
-Nada, no quiero nada.
-Has cambiado de idea y prefieres fútbol. ¿Es eso?
-No, solo quiero dejarlo.
La tarde raspada de nubes cae tras visillos beis de la terraza.
-Ven, siéntate aquí - palmea un espacio junto a ella frente al televisor ciego, mudo. Pulsa luz de lámpara erecta-. Te conozco, dime qué pasa.
-He dicho que nada, mamá- baja los párpados a sus manos sudadas.
-Cuéntamelo, soy tu madre.
-¡Si fueras mi madre lo sabrías!
-¿Qué, Jacinto?, ¿qué tendría que saber?
-¿Acaso has mirado alguna vez la sangre en mis bóxer cuando llego de los entrenamientos con Ricardo?