Recurrente

José Luis Rosas G.

Al despertar recordó que había vuelto a soñar que corría sobre una carretera de tierra, sus zapatillas levantaban polvo del camino, casi podía sentir el roce áspero en su garganta. Al lado los campos sembrados de trigo ondeaban con la brisa calurosa de media mañana. Miró el reloj en su muñeca, pronto amanecería, eran las 7,05.
Sonrió, lo único que faltaba en esos sueños recurrentes era la música de la película ?Gladiator?. La oscuridad empezaba a desplazarse dejando paso a una tenue claridad. Se sintió flotar al dejar la litera y se acercó a la ventanilla a ver el sol aparecer, como cada hora y media, dieciséis veces cada veinticuatro horas, en el horizonte cóncavo sobre la Tierra.