Maldita sea

Margarita Muñoz Rivero

Es la única vez que me veo en la mirada de otro, lo que es hermoso y terrible a la vez.
La sangre mana a borbotones quemándome como un río de lava. Siento que muero y sin embargo, no tengo miedo.
Muchas son las hojas que han quedado debajo de mi cuerpo, las mismas que de un feo y seco marrón han pasado a un brillante e intenso rojo terciopelo.