Los bravos

Mercedes Jurado Chía

No sé que les pasaba a mis compañeros del equipo de rugby pero, no me dejaban jugar. Cada vez que le pedía al entrenador que me pusiera en la alineación ellos me miraban?reconozco que me daban miedo.  Por eso, cuando mi hado padrino me concedió un deseo, no lo dudé: quitarles los huesos a todos.
Estábamos en la entrada del campo de entrenamiento cuando los vi desvanecerse. Me recordaron a los relojes de Dalí. Fueron deslizándose sin oponer resistencia; contoneando sus cuerpos por los declives de la acera, los bordillos  y el flamante alquitranado, para terminar serpenteando por el enrejado de la alcantarilla.
Cuando llegué al mar, más que mirar, escudriñaba las olas. -Hoy está prohibido el baño- me dijo un hombre mayor- hoy está tan bravo que da miedo.