Lo que pudo ser y no fue

baltasar j. moreno garcía

Y en su lecho de muerte, momentos previos a la partida, Carmelo dirigió su mirada hacia Virginia y le preguntó con voz temblorosa si lo que nunca ocurrió hubiera podido haber sido. Si hubiese aceptado el ofrecimiento que nunca existió. Si sus sentimientos eran mutuos. Y ella, mirándole a sus bonitos ojos azules, permaneció callada, sollozando, hasta que él expiró.