Líbrate de las personas tóxicas

pepe vivancos

No recuerdo dónde la leí, pero la puñetera frase no dejaba de rondarme por la cabeza. En cuanto llegué a casa hice una lista de mis personales personas tóxicas, paré al llegar a ocho pero podría haber continuado hasta completar un par de docenas.
El teléfono sonó temprano
-El baranda ha muerto-
-¿Cómo ?, si lo vi ayer tan cabrón como siempre,
¿qué le ha pasado?.
-se cruzó un quejigo en su camino.-
Volví a mi lista y borré el primer nombre, miré al segundo y me sentí poderosamente feliz.