La mentira

charo benítez

Bajó corriendo las escaleras de casa, no se detuvo en decir adiós a la familia que, como cada tarde, yacía descuidada en los sillones frente al televisor. Paró en seco justo frente a la puerta, sus manos temblaban. Sabía que si abría aquella puerta y salía al exterior, su mentira se habría consumado y sería el principio sin fin de otras mentiras similares, con el mismo resultado. ¿Qué o quién se lo impedía?
Abrió la puerta y salió