La llamada

María Dolores Gómez

Cogí el teléfono a última hora de la tarde.
Me temblaban los dedos. Esperé, auricular alejado, a que sonase el tono de llamada, como si así también me distanciara de lo que tenía que decirle.
No sonó más de dos veces. A la tercera ya estaba ella al otro lado, respondiendo un «hola, ¿quién eres?» con la voz de un cascabel
Balbuceé mi nombre de una manera pueril.
-Soy Kate ... Kate del Paso. Vd. no me conoce. Yo tampoco la conozco a Vd. Esa es la razón por la que la estoy llamando yo, y no la persona que tiene que ver con este asunto.
-Perdóneme -siguió su voz mucho menos musical ahora- ha debido equivocarse.
-No, no me estoy equivocando. Vd. es Enma Rodríguez, hija de Alfredo Rodríguez, a quien todos conocieron como Rodri el Loco.
Debió colgar, y no lo hizo. A ella también le atraían los abismos.