La acusada

JUANA MORANTE CAYUELA

-No he sido yo, se√Īor juez. Yo no soy capaz de matar ni a una mosca. Me fui, porque me cans√© de aguantarlo. Desgranaba su rosario de traumas, haci√©ndolo girar, sin descanso, en el eje de sus pasadas penas... ¬°Lloraba con mucho encanto! Pero nunca pens√© que aquel sauce tan tierno me inundara la vida con sus l√°grimas... Empec√© a tener problemas: alegr√≠as engullidas por la sed de sus carencias, cadenas de angustia at√°ndome a su llanto... As√≠ que me largu√©.
Cuando me marché, tenía un vaso de whisky en las manos, un concierto de rock en mi tele, y una raya de coca encima de mi mesa.
Le dije adi√≥s, y ni me mir√≥. Estaba alegre; y cuando estaba alegre, se re√≠a ¬ęde las est√ļpidas quejas de la gente como yo¬Ľ.