La huida

Miguel Áángel Linares

«¿Qué te gustaría ser de mayor?»
«La mujer de alguien como tú»
Dicho esto y aún nerviosos tropezaron con el primer peldaño de la escalera que subía a sus respectivas habitaciones y estuvieron a punto de caer torpemente causando la risa de sus familiares.
Este fue el detonante que les hizo reafirmarse en su descabellada idea de huir de casa.
Cansados de oír las frases «No le hagáis caso, son cosa de críos» o «A ver si maduran de una vez y se dejan de tonterías» decidieron una fría mañana de enero romper la hucha de sus escasos ahorros y después de mirarse con ternura a los ojos diciéndose en silencio todo lo que callaban, unieron sus labios un instante, se cogieron de la mano y con paso firme y escaso equipaje decidieron abandonar el pueblo.
Han pasado varios meses y sus hijos y nietos continúan buscándolos...