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Diario Sur


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Microrrelatos en SUR

La chica del árbol

Mónica García Rodríguez

Un maestro inglés, que cada tarde cruzaba el puente, reparó en las varas de abedul adolescente y ¡a púberes azotó el maese con los brazos de ese árbol tras amputarle los dedos!

A Lucía, alumna del preceptor, las brazadas le dejaron marcas en las manos. Cuando con ellas se tocaba el pecho, más dolía el corazón. Tanto, que ya mujer, la izquierda hubo de amputar, compartiendo afección con la rama de abedul.

Pensando que no habría hombre que a mujer manca amara, apareció un joven japonés al pie del puente quien una flor de abedul le ofrendó como signo de aprobación.

Pero Japón lo reclamaba y Lucía, triste, elevando una desnuda ramita de abedul -costumbre de buen nipón- adiós brindó, pues ni su única mano ni su único corazón podían expresarlo mejor.

Nadie sospechó que de aquel árbol, Lucía un brazo guardara, para que un carpintero cinco dedos le tallara.

Publicado en SUR el 28 de agosto de 2016