Algo

CELIA SM

Estaba dormida. Noté como el colchón detrás de mí se hundía. Sentí el aliento. Miedo, miedo. Quiero darme la vuelta. No puedo. Ahora me atacará. Sí, ahora noto las uñas en mi carne. ¡¡¡Ay, me duele!!! Otra noche más, tu sombra negra a vivir de mi energía, de mi fragilidad en el vacío del sueño. Me acuerdo del conjuro de la mujer, y aparecen las tijeras de plata. Te las clavo una, dos, tres, muchas veces, hasta que te vas chillando, dejando esa estela negra y podrida que ya nunca se alimentará de otros cuerpos descuidados.