Jano

maría de los ángeles villareal jiménez

Confieso, querido Hyde, que traerte a la vida ha supuesto para mí un cambio bastante ventajoso, que compensa con creces el mal trance que supone transformar mi alta estatura y mi bien proporcionado cuerpo, en tu reducida y contrahecha figura. Pero a cambio no me negarás que, ante tus enseñanzas, no he sido alumno aplicado, pues he atesorado con avidez los conocimientos que me mostrabas del mundo y del sexo; tanto, que he dejado de ser una solitaria rata de laboratorio para convertirme en el amante más solicitado entre las damas. Pero lo que no volveré a perdonarte y será la causa de tu desaparición si vuelves a ser reincidente, es que me sorprenda la regeneración en medio de una resaca descomunal vestido con bermudas, sandalias con calcetines y pulsera de todo incluido, tirado al sol en una atestada playa de Torremolinos.