Hembra

salvador cortés cortés

La mujer anciana no quería que su hijo, varón, la bañara.
«Bueno, entonces ¿quién la aseará?..., si no tiene hembra»...
«Pero es un hijo, ¿qué problema tiene?..., no tiene hembra»...
«Mamá», dijo el hijo, con la voz en falsete, «hay que ba?arse»; «Sí, hija, sí, ven a cogerme en brazos», dijo la anciana.
El hijo entró en el dormitorio. Calzaba unos zuecos blancos; unos calcetines del mismo color le cubrían hasta las rodillas; vestía falda plisada y sudadera. Pasó los brazos entre el cuerpo de la madre y la colcha, y la acunó hasta el cuarto de baño; la sentó en una silla plegable y comenzó a desnudarla. «No tengo hembra», pensó la anciana.