Fortaleza de arena

Gabriel Pérez Martínez

Un niño de cuatro años llega a una playa vacía. Junto a unas redes rotas, encuentra un cubo y empieza a construir un castillo con tres torres -una para su madre, otra para su hermana y otra para él-. Al terminarlo, observa que le ha quedado muy cerca de la orilla -ha subido la marea- y las olas podrían hacerlo desaparecer como nuestras huellas. Con sus propias manos, cava un foso y levanta una muralla para protegerlo. Cuando se acerca a su hermana y a su madre con la intención de despertarlas y enseñarles su fortaleza, aparece la guardia civil y recoge los cuerpos de ambas, tendidas boca abajo sobre la arena.
El mar arrasa dos de las torres mientras se llevan al pequeño a un centro de inmigrantes.