Inocentes

NURIA MANCILLA CANTOS

Ten√≠a muchos recuerdos de la infancia. La salida del colegio hasta la llegada a casa era siempre una gran aventura. Por aquel entonces los ni√Īos √≠bamos y ven√≠amos solos al colegio.
Un d√≠a me par√© junto a dos amigos sobre un cemento de hormig√≥n fresco. Estaba en la puerta de una casa vieja con un port√≥n de madera antiguo y se pod√≠a apreciar unas huellas de pies peque√Īos.
-¡Mira hay huellas en el hormigón!- dije.
De pronto salió un hombre con mejillas rosadas, pelo blanco, mirada atronadora y fanfarroneando nos gritó mientras salimos corriendo con una mezcla de risas desparpajadas y el miedo del abominable hombre del cemento fresco.
Cuando llegamos al final de la calle y a√ļn con el miedo en mis piernas aprend√≠ la lecci√≥n que nunca me ense√Ī√≥ la escuela. Desde aquel entonces nunca me call√© ante las injusticias.