Fantasía

Elisa Negro Morilla

De un certero bocado, le arrebató el pincel y con esa misma rapidez de movimientos, le quitó la ropa, besó cada centímetro de su piel, lo tumbó en el sofá y como una diosa lo poseyó mientras él se fascinaba con el deseo que veía en su mirada. Cuando estaba a punto de estallar de placer, abrió los ojos y vio a Inés, la mujer de Juan, que con gran pasión, lo miraba desde el lienzo.