Jóvenes

José Antonio Olmedo

Las tardes de domingo tocaba paseo del grupo. El arroyo dibujaba verdes pozas de agua junto al cañaveral. El más atrevido ensayó con una gruesa caña el atlético salto con pértiga de orilla a orilla. El éxito coronó la hazaña. Otros intentaron imitarlo; el reto acabó empapando sus negros ropajes. ¡Ay, aquellos osados jóvenes seminaristas!