La plaga de medusas

Salvador Cortés Cortés

La plaga de medusas amedrentaba a los bañistas congregados en la playa, que se limitaban a escudriñar desde la orilla la aleatoria posición de estos habitantes del mar. Había quienes las sacaban del agua con palos largos provistos en uno de sus extremos de canastas cerradas de redecilla; había quienes las capturaban con pequeños cubos, e, incluso, quienes las transportaban hasta la arena en las plantas de sus chan- clas playeras: todas con un mismo destino: morir enterradas. Sebastián se fijó en una alemana, alta y rubia, que, empuñando una piedra plana del tamaño de la palma de su mano, usando el canto de aquélla, las iba apartando hacia el rebalaje para lapidarlas después, una a una; y, con ánimo de ligar, se acercó a ella. No podemos bañarnos y nos vamos; y ya nos hemos alejado tanto que no les vemos besarse: mucho menos sabremos del sabor de sus alientos.