¡Qué fastidio!

ELISA NEGRO MORILLA

Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá. Ella, que quería tener en cuenta las reglas del feng shui para que, ahora que por fin iban a vivir juntos, no les fallara la armonía ambiental. Él, que qué armonía ni armonía, que el sofá tenía que ir al lado de la chimenea sí o sí. Así, varias noches. María sólo cedió a lo que Joaquín quería cuando ella misma comprobó que ni siquiera el disolvente había conseguido quitar las manchas de sangre del suelo. Su maldita ex no los iba a dejar en paz ni después de muerta.