Ahora o nunca

elisa negro morilla

Con los pies a remojo mientras pescaban, se dieron su primer beso. No fue f√°cil dar ese primer paso, pero Juan llevaba esperando el momento desde que estaban juntos en el instituto. Hab√≠an pasado m√°s de treinta a√Īos, dos matrimonios fallidos, un par de hijos y mucha infelicidad. Cuando se reencontraron, los sentimientos brotaron de nuevo como si no se hubieran separado nunca. Todav√≠a con miedo al rechazo, pero ya con la capacidad de aceptaci√≥n que da la madurez, Juan se acerc√≥ y le result√≥ fabuloso comprobar la ansiedad con la que lo recibieron los labios de Enrique.