Siempre pican

SALVADOR CORTÉS CORTÉS

«Oiga, ¿ha visto por aquí un perro de color negro?», preguntó nuestro protagonista invadido por un fuerte desasosiego que le había producido una excesiva sudoración; «No», respondió un paciente pescador que trataba de poner un cebo de camarón al anzuelo con una mano mientras con la otra sostenía una lata de cerveza; «¡Qué raro!», comentó nuestro protagonista rascándose el cuero cabelludo bajo su melena negra ondulada; «No sé qué tiene de raro», observó el pescador en el mismo momento que lanzaba hilo, plomada y corcho al agua; «¿Pican?», indagó nuestro protagonista; «Ya llevo dos sargos», explicó el pescador desviando su mirada hacia un cubo con agua que tenía junto a sus piernas; «¡Otto!», llamó nuestro protagonista; «Arf, arf», resopló el perro; «Ah, aquí está», exclamó el pescador; «Lo sabía», dijo nuestro protagonista; «¿Qué sabía?», cuestionó el pescador; «Que volvería»; «Siempre vuelven»; «Vuelven, siempre»