El último llanto

jesús pérez-rioja navarro

Apenas 48 horas habían transcurrido desde que se conocieran en una web de contactos. Él miraba al frente, observando el extrarradio, el volante entre sus manos. Ella miraba hacia atrás, observando el café donde debían haber parado, el pestillo entre sus manos, imposible de abrir.
Sus primeras lágrimas descendieron sobre su mejilla y él la quiso tranquilizar:
-No te preocupes, éstas serán las últimas.