Vacaciones en el mar

Mar Rojo

Le pareció divertido ir a que le leyeran la buenaventura una vez más. La pitonisa cogió su mano suavemente y deslizando su grueso dedo por encima de las marcadas líneas de su palma, le auguró un futuro viaje por agua lleno de emociones. Salió de la carpa conteniendo a duras penas la risa. Después cogió el coche, condujo hasta el acantilado y, pisando el acelerador a fondo, se lanzó al mar.