Hueco en la ventana

JULIA ALCÁZAR GARCÍA

Las preguntas duran un tiempo determinado, siempre. Después, dejamos de pensar en ellas en cuanto ocupamos con otra pregunta el hueco que dejamos vacío.
Últimamente había estado pensando que se merecía más de lo que tenía. Y no se refería precisamente a sus bolsos de marca o al carmín caro de sus labios.
Creía que era valiente para decirlo. Generalmente nos creemos heroicos para enfrentarnos a todo lo que nos produce intranquilidad y desazón.
Pero así vivimos. Tapando huecos falsos.
Es el miedo al dolor; el miedo a salir por la puerta trasera y perdernos por un camino que empezó siendo nuestro y acabó en manos de un completo desconocido.
Pero él no era el extraño en su camino. Más bien sus ojeras, el cansancio y el aburrimiento. Sus cuatro paredes y su ventana, a través de la cual no encontraba ningún otro sendero que la llevara a la metamorfosis.