Bye bye

NIEVES VALLEJO ORTEGA

Las razas estaban diezmadas. La capa de ozono se había tomado su revancha. Tanto efecto invernadero y modificación artificial habían cedido a favor de un oxígeno agresivamente denso. La mortalidad infantil había aumentado. Los pocos supervivientes bastante tenían con cazar si no le reventaban los pulmones.
En mitad de este caos Gaia la Madre Tierra se guardaba la √ļltima carta. Desde tiempo inmemorial hab√≠a albergado a todos sus seres sin preferencia por ninguno, el hombre hab√≠a perdido su oportunidad, a la espera, hab√≠a un candidato igualmente prehist√≥rico, acostumbrado a arrastrarse en el polvo, perseguido hasta hacerse resiliente, humilde, con el pecho duro y una infinita paciencia. Comenzaba la era de la cucaracha.