El despertador

josefina Arias

El jubilado pon√≠a el despertador a las siete de la ma√Īana para ir a la playa, para ver el amanecer y para darse un ba√Īo.
Le pegaba un manotazo fuerte cuando sonaba, aunque r√°pidamente se levantaba.
Un día, ya no lo pudo silenciar. Había muerto de madrugada de un infarto de miocardio.