Sentimental

SALVADOR CORTÉS CORTÉS

Daniel, un cuarentón que se dedicaba a las labores del hogar, estaba sentado tranquilamente en uno de los bancos que flanqueaban la avenida de su domicilio, leyendo noticias en su móvil, cuando una mujer, más o menos de su edad, vestida con jeans y blusa ancha y calzada con sandalias, se sentó junto a él. Daniel le pidió por favor que se levantara y buscara otro asiento, ya que pronto vendría su esposa y podría pensar que había algo sentimental entre ellos; la mujer le preguntó cuál era la razón por la que entraba en su tienda, miraba la mercancía y se iba sin comprar. Daniel se dio cuenta en un instante de que su vida ya no sería igual.