Catalepsia

Sheila Acacio Andújar

Todo el vecindario se hizo eco de su atronador quejido. Segundos después, la sala se inundó de un incómodo silencio. Una luz cegadora le obligó a reaccionar y pensó por un instante que había pasado a mejor vida. Paradójicamente para ello, era imprescindible morir. ¿Estaría muerto en su mejor vida, o vivo en su peor muerte? Sea cual fuere su estado actual, no le preocupaba demasiado. ¡Al fin se había librado de esa maldita muela!