Continuidad de los deseos

Pedro Antonio Villalba

Había un poeta que quería publicar al menos un librillo antes de morirse.
Había escrito tantos que tenía la cabeza redonda como una calabaza. Y el corazón, naturalmente, partío.
Un día, flaneando por la calle, desposeído y romántico, vio en un escaparate second hand su nombre encima de un título, ?Diario de Babel?.
No puede ser. Claro, se dijo, Babel es la confusión. El mundo está confundido. El tiempo. Y las estrellas.  Y yo, por supuesto.
Esto es cosa de Borges, que encontró al fin la rosa de Paracelso.