Chicles

Beatriz Díaz Rodríguez

Jacinto y Andrea salieron por la puerta de la biblioteca. Mientras hablaban de la proximidad de los exámenes, Jacinto sacó una cajita de chicles del bolsillo de la chaqueta. «¿Quieres uno?», ofreció a Andrea; «Sí», aceptó ella. Andrea se dio cuenta de que los chicles iban sin un envoltorio individual, así que le soltó a Jacinto: «Calp»; «¿Qué has dicho?», preguntó éste desconcertado; «¡Que»calp»!», exclamó Andrea; «¿Qué es «calp»?»; «La sílaba que debes recordar cuando el chicle ya no te sepa a nada», indicó Andrea; luego se giró, acercó su cara a la de Jacinto y murmuró: «Chicles, a la papelera».