La verdad

Gabriel Pérez Martínez

Mi casa está a dos kilómetros del colegio. Los recorro sola, campo a través. El camino es seguro, pero desde hace una semana me persigue una cigüeña. Va tras de mí a unos veinte metros, sin volar. Si me paro, se para. Si corro, corre.
Al principio pensaba que debía estar falta de cariño; o confundida. Soy una niña de seis años y ni puedo ni quiero tener un bebé. 
Ahora siento miedo. He descubierto que lo que quería es agarrarme con su pico para llevarme junto a una desconocida y mostrarle que yo no era el cadáver que le enseñaron al parir.