Breve historia de amor

Gabriel Pérez Martínez

Sin saber cómo, viaja en el tiempo. Coinciden en un instante anacrónico para ella, pero no tarda en reconocerlo. Sonríen. Sus miradas líquidas se mezclan hasta evaporarse como una leve explosión fugaz.
Al presenciar aquella escena, la princesa se indigna. Reprueba que traigan a esa mujer junto al hombre que ama, que cierra los ojos. Sube el tono de voz y reprende a los soldados con gritos que se escuchan fuera de palacio. Luego, más tranquila, pregunta quién es.... El aire acerca a los oídos de Salomé el susurro de un nombre desde la misma bandeja de plata: María Antonieta.