Frases cortas y agitaciones leves

JOSÉ CONTRERAS

Era las seis. Radio 3, una legaña, un semáforo en rojo y mi bostezo que extraña un café. Un x1 se detiene, y sonrío, y el guapo piloto me sonríe. Fugaz como adolescentes que se conocen en viaje de fin de curso. ¡Si!
Llego a BNI, y estaba allí. Corbata, colores y chinos planchados. Y tras su discurso de cuarenta segundos clavados, se marchó apresurado. No ha perdido ni el ¡pin!
El lunes trabajé de nuevo temprano, de fotógrafa improvisada, y vuelve aparecer. Él de traje y yo de vestido de verano y zapatos planos. Cuatro palabras y escapa ¡joder!
¡Sorpresa! Su empresa sopesa invitarme a un concierto, ¡genial!
Convenzo a una amiga, tacones, vestido largo y salgo, a buscarlo de nuevo. Lo veo, le saludo, y charlamos a tres. Inteligente, divertido y termina con Esther. ¡Ah, cruel!, no le gustan las altas, ni su autoestima soporta mi leve Tuorette.