135 días

Asun Rubio-Visiers

Sólo son tres números: Uno, tres y cinco. Ciento treinta y cinco días, más de cuatro meses, una tercera parte del año, más o menos. El tiempo sabático en verano es más sabático, como un filete tierno y jugoso que se va saboreando trocito a trocito. De pronto, una sensación se va apoderando del pensamiento. Cuarenta años desaparecen y su lugar lo ocupa la ausencia de horario. El abrazo del tiempo se vuelve placentero y los días son, de nuevo, páginas en blanco de verdad. La conciencia de que llevamos escrita más de la mitad del libro llena de chispa todo lo que tocamos. La urgencia vuelve de nuevo, pero es una urgencia jubilada y madura, que busca los espacios que dejamos escondidos cuando nos tuvimos que subir al tren de las obligaciones.